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Esto es de locos

Publicado por Zilniya en Martes, 5 abril, 2011

Esta historia es de locos. Mejor dicho, esta historia va de locos.

Era mi primer día en el hospital psiquiátrico, como médico residente. Había estudiado, oído hablar y hasta visto vídeos de personas afectadas de diferentes clases de psicosis, pero en el hospital sería la primera vez que los trataría cara a cara.

—¿Podría ver una relación de los pacientes y sus diagnósticos? —pregunté al doctor Meza.

—Vamos a hacer algo mejor —respondió —. No voy a darte una “lista de la compra” para que puedas crearte ideas preconcebidas de los pacientes. Tú mismo irás habitación por habitación y les preguntarás por qué están aquí y formularás su diagnóstico.

—¿Es… está seguro doctor? —le dije, inseguro—. ¿Y si alguno de los  pacientes sufre un episodio violento?

—Estate tranquilo, en las habitaciones de los más proclives no se puede entrar sin la compañía de los celadores. A esos, si hace falta, les preguntas desde detrás de la puerta.

Qué sorpresa. Un doctor loco en una casa de locos. Esperaba alguna novatada, pero no de parte del médico que estaba a cargo de mí. Sin embargo, nada más acercarme a la primera puerta, reconocí que me invadía una sensación no sólo de temor, sino también de curiosidad.

Habitación 003 – “Friday”

—Yo veni’ di islas di África, en patera. Yo tene’ contacto bueno aquí.

—¿El caso de este hombre no debería haberse delegado a Inmigración? —pregunté en voz baja a Meza.

—Así fue, hasta que empezó a insistir que su “contacto” era un tal Robinson Crusoe.

—…

Diagnóstico: Robinson Crusoe era la alucinación de un solitario indígena isleño.

Habitación 005 – “Soñador”

—Tú… ¿sueñas con monstruos? —me preguntó calmado el paciente.

—A veces —le respondí. —¿Y tú?

—Yo no. Yo sueño con ser un monstruo.

En aquel instante, miré de reojo al celador en la puerta.

Diagnóstico: Él no sueña con monstruos. Él es el monstruo de mis sueños.

Habitación 007 – “El sexto sentido”

—En ocasiones, veo muertos —me susurró el chico joven desde debajo de su colcha—. Sé que están ahí, me observan, me controlan… Me apunté a clases de interpretación para tenerlos entretenidos.

Diagnóstico: No hay mejor actor que un loco que se cree su papel.

Habitación 009 – “Refugiado”

—Yo no estoy loco.

—(Qué novedad) —pensé.

—Me he encerrado aquí por seguridad. Los que están allá fuera sí que están locos: hablan a solas por la calle, en los bares, en los parques, en todos lados…

Bzzzzzzzzzzz. Mi teléfono móvil comenzó a sonar.

—¡AHHHHHHHH! ¡ERES UN DE ELLOS! ¡¡¡ERES UNO DE ELLOS!!!

—¡Celador, celador! ¡Ayuda!

En menos de diez segundos, los celadores inmovilizaron al paciente y el doctor Meza le inyectó un tranquilizante.

Diagnóstico: Sólo un loco entraría ahí con el móvil encendido.

 Habitación 011 – “Viajero”

—Me han encerrado aquí porque soy capaz de viajar en el tiempo —me dijo el hombre con aires de aristócrata—. De hecho, ahora me voy de regreso a mi banquete de bodas. ¡Y tú no estás invitado!

Diagnóstico: Lo malo de vivir en el pasado es que no puedes invitar a nadie más.

Habitación 013 – “Mea culpa”

—Es por mi culpa. Es por mi culpa. Es por mi culpa. Es por mi culpa. Es por mi culpa. Es por mi culpa… —susurraba aquella mujer mientras se balanceaba frenéticamente.

—¿Qué es por tu culpa? —pregunté. Ella frenó en seco.

—¡TODO! —me contestó—. Pero aquel estúpido notario no quiso entenderlo, decía que no podía registrar la culpa a mi nombre. Ni siquiera cuando empecé a golpearle con la grapadora… ¡Aquello también era por mi culpa! —Me miró fijamente y se acercó—. Oiga, ¿por qué estoy aquí?

—Creo que… por su culpa.

—Gracias —contestó. Y sonrió.

Diagnóstico: la culpa tiene dueña.

Habitación 015 – “Baco”

—Mi único problema es ser un fiel devoto del vino. Por eso mi mal tiene nombre de tragedia romana.

Diagnóstico: delirium tremens.

Habitación 017 – “D’Artagnan”

—Es una locura.

—No, se llama delirio.

—La nomenclatura más adecuada es “psicosis”.

—¡Callaos todos! —gritó.

Pero no había nadie más. Aquel individuo estaba solo. Yo me encontraba detrás de la puerta, escuchándole en silencio.

Diagnóstico: todos para uno y uno para todos.

Habitación 021 – “Robinson”

—Tranquilo, no temas, estoy bien… ¡sólo que deja de mirarme así!

—Yo… no le miro —respondí.

—No es a ti, imbécil, ¡es a él! Todo el día ahí quieto sin hacer nada, me pone de los nervios —decía mientras señalaba una cara pintada en la pared.

Diagnóstico: deberían presentarle al paciente de la 001.

El doctor Meza y yo fuimos a su despacho. Me ofreció un café y nos sentamos. Estábamos en silencio, yo miraba el café como si fuera a encontrar respuestas en sus posos. Meza rompió el hielo.

—¿Y bien? ¿A qué conclusiones has llegado? —preguntó. Y le dio un sorbo a su café.

—No sé ni por dónde empezar… —Me pasé una mano por la cara—. Hoy me he preguntado por qué escogí esta especialidad —le confesé.

—Lo que siempre me ha llamado la atención de las psicosis, es que las fantasías de los afectados muestran otra forma de realidad, una forma de rebelión inconsciente.

—Está loco… —dije. Y me lamenté, odiaba hacer chistes malos.

—Si no puedes contra ellos, únete a ellos —me contestó.

Recordé al paciente de la 009, el del incidente del móvil. Algo de razón había en medio de su locura.  Todos estamos locos, sólo encerramos a aquellos que se les nota demasiado.

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Microhistorias, esas perlas mentales

Publicado por Zilniya en Jueves, 19 agosto, 2010

No le gustaba que le mirasen a los ojos. Temía que descubrieran las historias que escondía tras ellos.

Por la noche, mientras los niños duermen, los adultos con alma de niño se apropiaban por un instante de los columpios.

Cielo nublado, pero sin llover. Las nubes hacen pucheros pero no arrancan a llorar.

En el cuarto oscuro, el fotógrafo revelaba los secretos mejor guardados de su cámara.

Tenía tantas emociones apretujándose dentro que las lágrimas salieron para dejar sitio.

“Te quiero. Te adoro. Te compro un loro”. Nunca te creí. Jamás me trajiste el maldito loro.

El pívot de aquel equipo tenía un carácter muy fuerte. ¡Se pillaba unos rebotes…!

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¡TOC, TOC!

Publicado por Zilniya en Miércoles, 16 junio, 2010

¡Toc, toc!

 ¿Quién es?

 Soy el imposible.

 ¡¿Mande?!

 ¡El imposible!

 ¡No puede ser!

 …

¡Toc, toc!

 ¿Quién es?

 Soy lo improbable.

 ¡¿Mande?!

 ¡Lo improbable!

 ¿Tiene pruebas?

 …

¡Toc, toc!

 ¿Quién es?

 Vayamos al grano, señora. Creo que sabe quien soy, el recaudador de Hacienda.

 Mmm, ¿puedo llamarle el impagable?

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¿Por qué está triste el gato azul?

Publicado por Zilniya en Viernes, 14 mayo, 2010

Érase una vez una dulce muchacha que gustaba de pasear por el campo. Pero un día, en uno de sus paseos, se encontró con un gato triste y azul. Sintió pena por él, así que se lo llevó a su casa y lo adoptó. Le dio los mejores cojines para descansar, le compró el mejor alimento, pagó al mejor veterinario para que curara sus heridas. Luego de varios días, el gato triste y azul pasó a ser un gato alegre y azul.

Cierto día, justo al amanecer, la muchacha se sintió observada desde el borde de su cama. Abrió los ojos y se encontró con un apuesto príncipe azul.

–        Joven de buen corazón – dijo el príncipe. – No temas. Yo era el gato triste y azul al que generosamente acogiste en tu hogar. Tu amor abnegado me ha liberado de un hechizo perverso que me mantenía transformado en una humilde mascota.

La joven permanecía muda y con los ojos bien abiertos.

–        Ahora, – prosiguió el príncipe – si tú me aceptas, me gustaría casarme contigo y corresponder al amor y el cariño que me has entregado.

–        ¿Estás… estás seguro? – respondió estupefacta la joven.

–        Completamente, amada mía.

–        ¿A pesar de que te hice dormir en la terraza?

–        Por supuesto. Los mullidos cojines y mantas que me proporcionaste me mantuvieron cálido.

–        ¿Aunque te diera pienso para comer?

–        No sabías que era humano. Además, cualquier bocado proveniente de tu mano me sabe a gloria.

–        ¿Incluso aunque te llevara a vacunar?

–        No me importó en absoluto. El veterinario me trató tan bien  que me quedé dormido de puro gusto.

–        Eso… fue por la anestesia.

–        ¿Anestesia? ¿Por qué me pondrían…?

–        …………………………………..

–        ¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOO!!!

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En un país multicolor

Publicado por Zilniya en Domingo, 13 septiembre, 2009

Rojo pasión, rojo cereza, rojo rubí, rojo atardecer, rojo coral… ¿Para cuándo el rojo chistorra?

Naranja: atractivo color en masculino y deliciosa fruta en femenino.

El amarillo es el color de los locos: locos por el oro, locos que comen limón, locos que miran al sol, el loco que subió a un teatro vestido de ese color.

Amaba tanto, tanto la verde naturaleza que no había manera de hacerle comer verde.

Cielo y mar son intrigantes… Pero más intrigante es el azul que se reflejan mutuamente, un ente independiente que flota en el aire.

Las casas mediterráneas se pintan de añil y cal, como agua y sal, de color de mar.

Violeta se hizo un morado y se rasgó su vestido púrpura cuando intentaba cortar una lila del jardín del vecino.

Saboreo un batido rosa de fresa, mientras escribo con tinta rosa… ¡Y sigo sin ver el mundo color de rosa!

¡Menudo marrón le cayó encima! Una lata de pintura color café en toda la cabeza. Pasar por debajo de una escalera sí tiene peligro.

¡Pobre gris! Mientras le encasillan como triste, aburrido y seco, nadie se acuerda de que la plata es gris con brillo…

Tuvo un día negro. Se cruzó con un gato negro, le llamaron oveja negra, le pusieron en un lista negra. Pero conoció a Aamori de Kenia y se enamoró.

Bebió rosa optimista y azul tranquilidad. Comió verde natural sazonado con picante rojo y amarillo chillón, vitaminado con naranja. Para acompañar, un espeso vino morado. Acabó con una indigestión cromática.

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El primer poema

Publicado por Zilniya en Sábado, 15 agosto, 2009

Esta anécdota me ocurrió en el “Día de la Paz y No-Violencia” del año 1991, en mi colegio, cuando tenía 8 años. Ya entonces, me resultaba bastante irónico ver como en un mundo con guerras quedase tiempo para celebrar un día de la paz.

Porque una cosa sí tenía bien clara: que entonces no había paz en mi vida. No hace falta vivir en un país en guerra para sentirse en continua alerta. No es que temiera por mi vida, ni mucho menos, pero sí por mi dignidad. Y en vez de disparos y bombas, me caían burlas y bromas pesadas.

Se supone que sólo valoramos las cosas cuando las echamos en falta. Y yo empezaba a sentir que la paz era una utopía para mí.

Y ahí lo tenéis: una niña de apenas ocho años, a la que no dejaban en paz, en el día de la paz, en medio de un mundo sin paz. ¿Qué podría surgir de semejante situación? Pues fue un poema. Mi primer poema, para ser exactos. En realidad fue un encargo de la profesora. El tema, evidentemente, era la paz. Pero yo no tenía ni idea de poemas ni de paz. Tan sólo quería gritarle a la niña que se sentaba delante de mí que me dejara en paz de una vez.

Pero la “profe” manda, así que me puse manos a la obra. No me compliqué con el primer verso. Puse lo que casi todos pusieron:

La paz es bonita.

 

Si todos decían que lo era, tenía que serlo ¿no? Lo que sabía seguro es lo que no era, y de ahí el segundo verso:

La paz no es guerra.

 

Guerra. ¿Cómo hubiera sido mi pequeño mundo si no hubiera tenido que lidiar con los burlones?

La paz es libertad.

 

Vaya, eso hubiera sido increíble. Eso sí hubiera sido una vida en paz:

La paz es lo más bonito de la vida.

 

Y después de las reflexiones, éste fue el resultado:

La paz es bonita.
La paz no es guerra.
La paz es libertad.
La paz es lo más bonito de la vida.

 

Tampoco se podía esperar más teniendo ocho años…

Y llegó el momento de leerlo ante toda la clase. Una vez que todos terminamos de leer nuestros poemas, la profesora preguntó cuál nos parecía la mejor. Para mi completa sorpresa, una de las niñas que me daban la lata fue la primera en decir “¡la de Raquel!”. Y, acto seguido, toda la clase la siguió: “La de Raquel, la de Raquel…”

Yo no me lo podía creer. ¡Y se trataba de la misma niña que no me había dejado en paz en el recreo! Pero, además, la profesora me pidió que hiciera un dibujo para acompañar el poema, porque iban a publicarlo en un periódico local.

Estaba tan contenta aquel día, que tenía una imborrable sonrisa “de oreja a oreja” en la cara. Literalmente, no podía dejar de sonreír. Mis ruegos, lloriqueos y súplicas no habían calado en los corazones de mis compañeros. Pero, por una vez, aquel poema les había llegado de alguna manera. Tendría que haber escrito más poesía, pero no fue hasta 6º de EGB cuando aprendí rima y métrica, lástima.

De todas formas, aquel día me di cuenta que no hay nada mejor que sentir paz interior. Y que por medio de la escritura era capaz de encontrarla. O por lo menos de seguirle los pasos…

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Microversos 2: ¡Menuda semanita!

Publicado por Zilniya en Sábado, 15 agosto, 2009

Yo al lunes le guardo rencor, por eso cada nuevo lunes me cae tan mal como el anterior.

Los martes suelen tener regusto de lunes.

Los martes son como la tierra firme que divisa el náufrago agotado tras la tempestad del lunes.

El miércoles no es ni trabajador ni fiestero, ni alegre ni melancólico. Es soso.

El jueves no comprende por qué el miércoles ostenta el título de ecuador de la semana.

El jueves quiere unirse al club del viernes, sábado y domigo. Pero no tiene tiempo porque le toca trabajar.

El viernes es un árbitro a punto de dar el pistoletazo de salida, una piñata a punto de reventar, la cuenta atrás de un cohete…

El sábado, o sales de fiesta, o haces limpieza en casa. O las dos cosas si celebras la fiesta en casa.

Polémico domingo: feliz día por ser festivo y triste día por dar paso al lunes.

Lo bueno de los lunes es que terminan, pero lo malo es que vuelven…

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TODO EN ORDEN

Publicado por Zilniya en Miércoles, 22 julio, 2009

numbers

Discúlpame, pero primero de todo, voy un segundo a mi piso en el tercero, donde me dejé los cuartos… Y luego me tocará aparcar en el quinto pino, mi sexto sentido dice que el séptimo de caballería acaparó todos los sitios.

Mientras aparco, dicen en la radio que no llegamos a octavos de final, y que la famosa de turno está en el noveno mes de embarazo. Presto poca atención a la radio, pues siento unas décimas de fiebre. Me sucede lo mismo cada año, el undécimo día del duodécimo mes…

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Microversos (I)

Publicado por Zilniya en Lunes, 13 julio, 2009

Verde que te quiero verde: Si el príncipe te sale rana, no se arregla sólo con un beso…

No son las personas las que realmente nos defraudan, sinó las expectativas que nos formamos de éstas.

No hay personas normales o extravagantes. Sólo hay quienes se dejan influir o quienes se atreven a ser ellos mismos.

El colmo de la empatía: Cuando miras un concurso en la tele y sabes la respuesta de la pregunta, ¿por qué te pones a gritar? ¿Te crees que el concursante te va a oír?

Una tajada de sandía me recuerda a una enorme y sonriente boca abierta que dice “¡cómeme!”. Aquí la tenéis (con dos pepitas) –> : D

¿De qué te quejas? Eso a lo que llamas “malas hierbas” y “bichos asquerosos” son lo que alimentan a esos animales que tanto te gustan.

No tengas prisa… que el ayer corre más que tú, pero el mañana está a la vuelta de la esquina…

Cuando  nace un niñ@, debería llevar una etiqueta con la siguiente advertencia: “¡Cuidado! Los niños parecen tontos… pero son muy listos…”

Tenía tanto calor que si me hubieran lanzado a la pared, me hubiera quedado pegada. Era un ser humano al dente.

Que te atropelle una ambulancia… ¿es buena o mala suerte?

Vi un conductor de 4×4 girando una curva muy pronunciada, con una sola mano, y con el móvil en la otra. No sé si admirarlo o despreciarlo. Decidí denunciarlo.

- No hables y escucha el viento… 

- ¿No tienes una forma mejor de decirme que me calle?

- ¿Por qué no te callas?

La felicidad puede ser algo tan sencillo como dar una vaso de agua a un niño.

Quien piensa que no tiene más opciones es que en realidad no piensa.

- Eres mi tesoro

- No soy un tesoro, soy una persona

- Vale, pues, cuando vaya a una isla desierta y encuentre un cofre, diré que encontré una persona…

Reflexiones en la oficina de empleo: La vida es una sucesión de problemas que solucionas, o por lo menos sobrellevas…

Tirarse por un barranco es un suicidio… y hablar mucho también. ¿Se aplica esto también al escribir? XD

Los mejores cantantes son los cantaron durante tu juventud…

Mezcla amigos y dinero, y puede que te quedes sin ninguno de los dos…

¿Por qué te quitaste ese lunar? Te parecería enorme y horrible, pero a los demás nos resultaba encantador…

Para quien no le gustan los barcos, siempre hace mala mar…

No hace falta ser alto para ir con los pies en el suelo y la cabeza en las nubes…

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Fiesta en el reino

Publicado por Zilniya en Viernes, 5 junio, 2009

Hoy es día de fiesta en el reino, así que me pongo mi mejor vestido y salgo en dirección a las murallas protectoras que rodean la ciudad alta. Cruzo el gran portalón, ahora abierto y vigilado por sendos guardas impertérritos, lanzas en mano, los cuales dejan escapar alguna mirada furtiva a las bellas mozas del lugar…

Las calles están llenas de puestos llenos a rebosar de verduras, fruta, carnes, conservas, frutos secos y otros manjares. También hay hierbas, especias y remedios de toda clase, cuyo aroma se mezcla con el de los alimentos, el olor de las calles y la multitud.

Las tenderas y los boticarios gritan a voz en cuello sus viandas y elixires, mientras suena el repiqueteo de un martillo sobre el yunque, dando forma a espadas y herraduras. A las afueras del castillo, en la plaza mayor, el bullicio abre paso a un grupo de hábiles saltimbanquis, formidables tragafuegos, graciosos enanos y poéticos juglares, todos con ropajes llamativos.

Un gañán con cara de pillo intenta venderme alguno de sus cachivaches entre piropos y halagos no sentidos. Me dirijo más bien a una florista con el cesto rebosante de flores secas y por unas pocas monedas me hago con una hermosa corona de flores azuladas, como mi vestido.

Mientras tuerzo por un callejón empedrado, los niños…

- ¡Riiiiing, pip, pip, riiiiing! – Saco el teléfono móvil y contesto. – ¿Sí?

- …

- No, no estoy en casa, he salido…

- …

- En la feria medieval, por el centro…

- …

- Sí, sí, está muy chulo… ¿Dónde estás?

- …

- Vale, te espero en media hora en la parada del bus.

- …

- Sí, hasta luego… – Le doy al botón de ‘colgar’ y guardo el móvil.

Como iba diciendo: mientras tuerzo por un callejón empedrado, los niños me adelantan en una de sus corridas, equipados con rudimentarias espadas de madera, soñando (como yo sueño) con una época de princesas y caballeros, bribones y vasallos, canciones y leyendas…

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Oh luna, luna… (Vida y obra del imaginario Bengalita)

Publicado por Zilniya en Sábado, 25 abril, 2009

Introducción: antes de proceder a la lectura de esta incomparable oda, es aclarador para el lector/a que los siguientes versos inéditos hacen referencia a la vida y obra del (des)conocido poeta “Bengalita”, leyenda (urbana) de la lírica. Tan sólo conocido por su apodo, atribuido por sus “fans” (si es que se les puede llamar así), por el efecto que sus poemas -tales como “Oh, luna” o el afamado “Oh, luna, luna”- tienen en el público: el de una bengala encendida directa al oído interno. Así pues, procedamos sin dilación, a recitar este poema tan hor… conmovedor. Avisados están.

 

Oh luna, luna.

Como su poesía

no hay ninguna.

De chico se cagó

en la cuna

porque no tiene

dignidad alguna.

Oh luna, luna.

 

Oh luna, luna.

Hasta Bartolo vi

detrás de una,

pero él no se come

rosca alguna,

de tantas novias que tuvo

ya no le queda ni una.

Oh luna, luna.

 

Oh luna, luna.

Jugando a los tazos

perdió una fortuna.

De que venimos del mono

él es la prueba segura,

que alguien le dispare

en la nuca.

Oh luna, luna.

 

Oh luna, luna.

en mi cabeza

tengo una duda.

No sé sus poemas

son una tortura

o si es que son

diarrea pura.

Oh luna, luna.

 

Oh luna, luna.

de mi poema

no hagas burla

ni lo tires directo

a la basura,

porque como esta

seguro que no hay ninguna.

Oh luna, luna.

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LEX, LEGIS (Leyes)

Publicado por Zilniya en Viernes, 27 febrero, 2009

- ¡Protesto!

- No se admite la demanda.

- ¡Pero mamá! A mis amigas les dejan estar fuera hasta después de las doce. ¡Es lex loci!

- Aquí esa norma es irrelevante. La norma vinculada a nuestra lex domicilii es “a las once en casa”.

- ¡Eso es lex iniusta! Exijo el recurso de amparo al Tribunal Supremo… ¡Papáaaaa! ¡Mamá no me deja salir con mis amigas!

- Pero bueno… ¿Ya estáis otra vez las dos? (¿Quién me mandaría casarme con una abogada?)

MORALEJA: “La categoría profesional no influye en la temática de las discusiones madre-hija”.

  • lex loci = ley del lugar
  • lex domicilii = ley del domicilio
  • lex iniusta = ley injusta

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¿Dónde estoy?

Publicado por Zilniya en Viernes, 13 febrero, 2009

Cuando desperté, no creía lo que veían mis ojos. Aquella no era mi habitación. Recordaba que en mi habitación entraba bastante luz, pero lo que estaba viendo era diferente. Entraba mucha más luz y, en cuanto mis ojos se acostumbraron, pude divisar por la ventana un bosque casi a pie de la casa.

 

“Esto no es posible”, pensé. “Estoy viendo el bosque desde una planta baja… ¡Pero si yo vivo en una cuarta planta en medio de la ciudad!”.

 

Dispuesta a descubrir cómo corcho había ido a parar ahí, fui a echar una ojeada a la casita en la cual me había despertado. Era pequeña, bastante modesta, y los muebles desentonaban unos de otros, como si hubieran sido comprados de uno en uno en diferentes establecimientos. Las cortinas… sin comentarios, eran de un tul blanco gastado y sucio, se veían muy cutres.

 

Pero lo más extraño de todo -aparte de no recordar cómo carajo había llegado allí- era que aquel lugar me resultaba curiosamente familiar. “Yo ya he estado aquí…”, pensé para mis adentros. ¿Habría sido víctima de un ataque de amnesia?

 

 

¡¡¡POM!!!

 

 

Me giré asustada, un golpe seco acababa de sacarme de mis cavilaciones. Corrí hacia la puerta de la casa y me fijé en que estaba abierta. Traté de cerrarla como pude (el pestillo era viejo y cerraba mal). Pronto pensé que, al ser una casa de campo, debía tener una puerta trasera, así que corrí para allá.

 

 Intenté cerrarla también, pero con esta no había manera posible. “Ciérrate, por favor…”, cada vez estaba más nerviosa. “Ciérrate… ¡Ciérrate, maldita sea!”.

 

 

¡¡¡EH!!!

 

 

Abrí los ojos. Aquella era mi habitación. Recordaba que en mi habitación entraba bastante luz y, en cuanto mis ojos se acostumbraron, pude divisar por la ventana los edificios que se podían contemplar desde una cuarta planta en medio de la ciudad.

 

Había alguien sentado en una esquina de mi cama.

 

- Oye, ¿estás bien? Parecías un poco alterada… – me dijo.

- ¿Eh? Ah, Marina…

 

Me incorporé y vi claramente a mi compañera de piso.

 

- Marina, ¿qué harías si despertaras en un sitio distinto a este?

- ¿Mmh? ¿A qué viene eso?

- Estooo… Nada, es que… creo que tengo una idea… para un relato… – Todavía estaba un poco adormilada.

- ¿Para publicarlo en ese blog del que me hablaste?

- Sí, sí…

- Vale, luego me cuentas, ahora me tengo que ir.

- Hasta luego…

 

Abrí los ojos. Aquella SÍ era mi habitación. Recordaba perfectamente que en mi habitación entraba poca luz y, en cuanto mis ojos se acostumbraron, no pude divisar nada por la ventana porque la persiana estaba bajada, como cada mañana, en aquella cuarta planta en medio de la ciudad.

 

Esta vez no me equivocaba, mi inconsciente había terminado su juerga y se había ido a dormir, mientras que mi consciencia tomaba el relevo. No había nadie más en mi cuarto. Pero pude oír que mis padres ya estaban levantados, al fin y al cabo, era SU piso.

 

No era la primera vez que tenía un doble sueño, creo recordar, pero esta vez había sido una experiencia interesante. En cuanto llegara a la biblioteca, apartaría un rato para escribir un relato como me venía prometiendo hacía semanas. Eso sí, nada de comentarle la idea a mi madre. Sólo serviría para que me soltara el mismo cuento de siempre: “¡Déjate de tonterías y estudia cosas útiles!”

 

No, si es que estoy de acuerdo con ella, eso me facilitaría hacer realidad mis sueños… Mientras que me ayude a mí misma a no olvidarlos.

 

 

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El Diario de Tobi

Publicado por Zilniya en Lunes, 2 febrero, 2009

(Haz click en la imagen para verla en tamaño grande)diario-de-tobi-comic3

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Tarde gris y monótona de un día festivo

Publicado por Zilniya en Lunes, 12 enero, 2009

Todo está cerrado,

todo está triste y callado

- como la tarde –

excepto los niños

que juegan y ríen.

Se divierten.

 

Mi casa está tranquila

está triste y algo vacía

- como la tarde –

excepto la máquina de coser

que usa mi madre.

Está funcionando.

 

Yo estoy aburrida

un poco triste y tranquila

- como la tarde –

excepto mi mano

que está escribiendo.

Hace poesía.

(Zilniya, año 2000)

 

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