El sonido de tierra que va tirándose se hace más intenso…
- Quién esta allí? Conteste. Se escucha una voz cavernosa. La tierra para de caer.
- Solamente es alguien aquí presente.
- ¡Porque me dejaron abandonado!
- Nadie te abandono
- ¿Y entonces porque me siento solo?
- Tu así lo quisiste.
- Mentira, siempre estuve rodeado de amigos.
- De aduladores y serviles querrás decir.
-
- De mis hijos y familiares.
- Que olvidaste con el correr de los años.
- Ellos fueron injustos conmigo.
- De tal palo tal astilla no te parece.
- De que lado estas tu.
- Del lado de afuera, eso creo.
- No sé porque hablo contigo.
- Porque soy el único aquí en este momento.
- Es verdad, y te lo agradezco.
- Que bien, eso es aplaudible, ya aprendiste a agradecer, eso es un honor.
- Búrlate todo lo que quieras.
- No, del dolor ajeno no me burlo.
- ¿Acaso no sufres?
- Siempre, pero no me quejo, esta es la vida que quise quiero y llevare hasta los
últimos días aquí en este mundo.
- Daría mi vida por estar nuevamente allí.
- Cuando la tuviste no la valoraste.
- Eso crees, me divertí como nunca, disfrute cada momento, viaje por el mundo,
Comí los mejore manjares, bebí los mejores licores, y sentí las delicias del amor.
- ¿Y alguna vez diste algo a los demás?
- Que me importaban los demás tan solo eran un montón.
- Infeliz, de algo te hubiera servido.
- En cambio fui muy religioso, todos los domingos asistía a la iglesia y daba
mi diezmo.
- De corazón?
- No lo sé, talvez por compromiso o por rutina.
- Nunca ayudaste al necesitado?
- No perdí mi tiempo en pequeñeces.
- Si supieras que eso es lo que engrandece.
- Lo que engrandece es el dinero, cuanto tienes cuanto vales.
- Lo material se acaba, pero las buenas obras perduran por siempre.
- No lo entendí así.
- Lastima, es demasiado tarde. ¿Alguna vez lloraste?
- Jamás, no tuve tiempo, y eso es solo para mujeres
- Si supieras que redime el alma.
- ¿Porque me preguntas esas cosas?
- Tan solo quería saber algo de ti, no tiene nada de malo.
- Para que, si tu todo lo sabes.
- Que más quisiera.
- Señor Dios Omnipotente, apiádate de mi.
- Estas loco, no soy Dios.
- ¿El demonio entonces?
- No, solamente soy el enterrador.
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