Hoy mi almohada registrará otro llanto,
hoy nadie escuchará mi oración.
Hoy mi corazón sigue en pie
porque se alimenta de autocompasión.
Una lágrima de ácido se resbala
y hace más hondo el hueco de tu adiós,
más profundo que el vacío de tus besos,
más amargo que el silencio de mi Dios.
Hoy veo negro lo que antes veía gris,
hoy dudo del mañana.
Hoy parece que sólo quiero sufrir,
y masacrar mi alma
con tu recuerdo. ]
Reconozco
que le he cogido gustillo a eso de llorar todas las noches,
de sentirme dentro del abismo de mi ser
y aferrarme a la nada
para caer.
Los optimismos ya no encuentran sitio,
las mentiras se lo quitaron ayer.
La soledad que me acompaña,
es lo único que mi permanente ceguera
me deja ver.
Vientos de Ausencia,
lunas de Octubre,
lágrimas secas
rastro del ayer.



