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Archivar como 31 agosto 2008

¿Hay alguien en el servicio de saltamontes bicéfalos con peluquín?

Publicado por Lascivo en Domingo, 31 agosto, 2008

Mi jefe tiene una enfermedad muy rara. Su nombre es John Spoon, tiene unos 45 años. Es muy simpático. De hecho, es, probablemente, el hombre más simpático que he conocido. Siempre me pone contenta verle por la oficina, pero no sólo por su buen humor.

La enfermedad de John es… muy peculiar. El lóbulo nosequé de su cerebro, la parte de su cabeza que se encarga de procesar la visión, está dañado. Está muy dañado. No penséis que era ciego, no. John ve perfectamente. El problema es qué ve. Su cerebro asocia imágenes incorrectas a objetos y personas que entren en su campo de visión. Creo que los afectados por esta enfermedad normalmente ven algunos objetos borrosos, como manchas, porque su cerebro no termina de asociar el objeto con la idea. En el caso de John es muy exagerado. Su cerebro asocia ideas incorrectas a cosas que él ve, dándole la imagen de otra cosa. Lo explicaré con un ejemplo: El otro día estaba en la oficina y vino John, mi jefe, paseando por el pasillo, al que da mi mesa. Cuando pasó a mi lado me dijo:

- ¡Hola, Linda! ¿Hace buen día, verdad?

- ¡Oh, hola, señor Spoon! Sí, hace un día maravilloso. ¿Cómo se encuentra?

- Bien, muy bien, Linda, sigue así.

- Buenos días, señor.

- Buenos días, Linda. ¡Ah! Y cuidado con el caballo que tienes detrás, tiene orejas de elefante y en vez de rabo… ¿una cafetera? Sí, eso parece. Creo que esta especie es muy mansa, no te preocupes. ¡Pero échale un ojo de vez en cuando! -y me guiñó un ojo, justo al irse.

Hasta ahora es todo gracioso, incluso algunos yonquis pensarán que es una enfermedad cojonuda y divertidísima. Pero pensad que este hombre ha tenido que estar toda su vida viendo cosas espeluznantes y sorprendentes, hasta el punto de que ya nada le impresiona.

El otro día cogió el dragón para venir a trabajar. No puede usar coche, claro. Le pagó un dólar con veinticinco centavos a la flauta travesera que lo conducía y se sentó en un incómodo sofá-cama al fondo del todo. Cuando llegó a la oficina, entró por la puerta agachándose (nadie sabe porqué) y se metió en la rana diseccionada gigante. Apretó el botón que decía “5º piso” e intentó no tocar las tripas del anfibio. Dejó su maletín encima del hipopótamo con piel de cocodrilo y su abrigo en la lámpara de lava de dos metros que tenía en su despacho. Me percaté de que llevaba los zapatos en la mano, e iba pisando de puntillas y en pasos muy grandes, como esquivando algo. Salió de su despacho con un gran aire de tranquilidad y me dijo “buenos días, Donald, veo que hoy no eres negro”. Se fue e intentó entrar por una puerta inexistente de la pared, dándose pequeños golpes y girando un termostato hasta que lo rompió.

El año pasado se fue de caza con unos amigos suyos. Acabó tirando al suelo su pitón automática con doble cargador y poniéndose en la línea de fuego al grito de “no matéis a estos pobres niños. Aunque no tengan brazos ni piernas, ¡merecen vivir!”. Sus amigos, claro, no volvieron a invitarle. No sé que animal estarían intentando cazar, pero me gustaría saberlo.

Quisiera que se respetase más a mi jefe, porque es un buen hombre. Y aunque a veces es difícil aceptar que orine en las macetas delante de todos, o que siempre que tenga que firmar algo lo haga encima de la mesa, o que el día que traje a mi hija Missy a la oficina me sancionara porque no se permite la entrada de animales exóticos al edificio, hay que comprender que es un defecto que le hace ser más peculiar que raro.

Y más humano.

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Lascivo. 31 de Agosto de 2008

(Personaje de John Spoon inspirado en la novia de Caraculo, Lorrie Bobbs, de la novela gráfica de Garth Ennis, Predicador)

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El llanto, la tristeza y su canción

Publicado por Pequadt en Domingo, 31 agosto, 2008

Yo era aquella chiquilla con la mirada perdida. Me acuerdo de aquellas noches en las que mi padre llegaba borracho y pegaba a mi madre. Yo intentaba pasar desapercibida, pero no siempre lo conseguía. A veces sus exagerados enfados caían sobre mí.

Por las mañanas mi madre me culpaba. Me decía que cuando yo no existía mi padre no la pegaba. Decía que yo la avergonzaba.

Desde que puedo recordar, yo siempre he sido callada. Nunca he abierto la boca para hablar. Ni siquiera cuando me pegan. En el colegio los profesores y los alumnos se acostumbran a no hablarme, pues saben que no obtendrán respuesta.

Cuando me hice adolescente, mi padre nos abandonó. No le volvimos a ver jamás. Mi madre me culpó, como siempre. Me empezó a tratar como a una esclava. Era una especie de Cenicienta. Por las mañanas tenía que madrugar para tener todo limpio y para hacer el desayuno. Tenía que hacerlo todo perfecto o mi madre se enfadaría. Muchas veces ella estropeaba cosas aposta para luego regañarme diciendo que lo había hecho yo.

Para bien o para mal, los días fueron pasando rápidamente. Muy rápidamente. Siempre con la misma rutina, con la misma tristeza. Así hasta que un día mi vida cambió radicalmente.

Un día, mientras mi madre me estaba echando la bronca por haber roto el cuadro de la foto de mi padre, me vino a la cabeza una canción. Era una canción muy triste. Se me empezaron a salir las lágrimas de la tristeza que me entró. Mi madre se sorprendió, pues hacía muchos años que no lloraba. No obstante no dejó de regañarme y se empezó a reír de mí.

Por la noche abrí la ventana de mi cuarto. Cerré mis ojos y empecé a cantar. Canté la triste canción que me vino a la cabeza mientras mi madre me regañaba. Me tiré así varias horas, cantando por la ventana, bajo la plateada luz de la luna. Cantaba la canción más triste del mundo, bajo el brillo de esas estrellas de ahí arriba. Sin poder evitarlo empecé a llorar. Las lágrimas caían por mis mejillas, pero no dejé de cantar. Pasó el tiempo y me entró sueño. Un sueño muy profundo. Por primera vez en mi vida, tuve un sueño feliz.

A la mañana siguiente, me encontré a mi madre llorando en el sofá. Al parecer mi canción la había entristecido. Entre sollozos me pidió perdón. Desde entonces, no volvió a tratarme mal. Empezó a ser una madre de verdad y recuperamos el tiempo perdido. Se le había purificado el corazón.

A pesar de mi alegría, todas las noches abría mi ventana y cantaba. Noche tras noche, mi voz se oía a través de mi ventana. Siempre que alguien pasaba por debajo de ella, se quedaba escuchando, como hipnotizado. Había días que se formaban grupos muy grandes de gente. Lo más asombroso es que mi canción purificaba el corazón de todo aquel que la escuchara. Hasta tal punto que la gente se transformaba en gente llena de amor. Mi canción les purificaba el corazón.

Pronto el índice de criminalidad bajo. La gente era feliz. No había malos tratos, ni abusones, ni ladrones. Tampoco existían estafadores, ni asesinos ni borrachos. El odio dio paso al respeto y al afecto. Todo era como en un cuento de hadas. Todos éramos felices.

Empecé a dar conciertos en una iglesia bastante pequeña. No obstante, la noticia de mi canción purificadora, esa canción que te alegraba el corazón quitándote las penas, brotó y creció como una enredadera por toda la ciudad. Todo el mundo quería venir a escucharme.

Pronto empecé a dar conciertos por todo el país, y por toda América. Finalmente me llamaron para ir a Europa. Yo estaba ilusionadísima. Iba a ser el concierto más grande jamás dado en todo el mundo. Por primera vez iba a salir en televisión. Mi sueño de llevar la Paz al mundo iba cobrando más nitidez.

Llegó la hora del concierto. Estaba muy nerviosa. Subí los escalones del escenario y me dirigí al micrófono. Di las gracias mentalmente a mis padres por haberme dado la vida. Despegué los labios para cantar y… ¡Pum!

Una bala de un francotirador me atravesó el cráneo. Noté como mi cuerpo se caía al suelo. Cerré los ojos y morí intentando esbozar una sonrisa. Por lo visto no todo el mundo compartía mi mismo sueño de alcanzar la Paz mundial.

 

Era de noche. Una noche muy fría. Desde aquí arriba podía ver a la gente ir de aquí para allá como hormigas. Veía cómo la gente cometía crímenes. Les veía robar. Les veía matar. Mi corazón no podía aguantar más. Empecé a cantar una canción más triste aún que la anterior. Pero nadie me hacía caso. Desde ahí abajo no me podían escuchar.

 

Autor: Germán Pérez Campo, 31 de Agosto del 2008.

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Soy…

Publicado por comolesjode en Domingo, 31 agosto, 2008

 

 Soy un don nadie, aunque la gente prefiere llamarme “el hombre del tiempo”. Ayer te dije que iba a llover. Por eso llevas paraguas.

 

Soy un don nadie. Trabajo en una fábrica de paraguas, y me cago en Ford por el trabajo en cadena y en mi jefe por explotador. Por cierto, el paraguas que llevas es de malísima calidad.

 

Soy un don nadie. En la tele me llama inmigrante o sin papeles. Te vendo dos paraguas por seis euros, aunque si quieres te vendo un paraguas y media bellota (es avecrem, pero no creo que te enteres, tienes cara de tonta) por 15 euros.

 

Soy un don nadie. Soy “técnico en tratamiento de residuos”, o el basurero si hablamos sin intentar embellecer lo que ha sido feo de toa la vida. La calle que pisas está limpia gracias a mí, aunque la verdad no estudié dos carreras para esto, pero así es la vida, pequeña.

 

Soy un don nadie. Conduzco el tren del metro que te lleva de una punta a otra de esta ciudad, ni te imaginas lo aburrido que es esto. Por cierto, estás empapada y tu paraguas (que está hecho polvo, a ver cuando dejáis de comprar a los putos moros) va a encharcar el suelo del vagón. Pero bueno, a tu bola, no me preocupa.

 

Soy una de las don nadie que te examina de arriba abajo en cuanto entras por la puerta del vagón.Estás dejando el suelo hecho un asco, bonita. Y además tienes el culo pollo.

 

Soy un don nadie, viajero del metro y viejo verde a mucha honra. Estás sentada delante de mí. Si me sigues mirando con esa cara de mala leche se me va a poner dura, nena.

 

Soy una don nadie. En media hora acaba mi turno, menos mal, estoy hasta el moño de fregar el suelo de este maldito tren, hoy ha llovido y la gente no sabe sacudir sus paraguas antes de entrar en la estación. Me cago en tó. En fin, Dios aprieta pero no ahoga. Dicen.

 

 

 

 

Comunidad de Madrid. La suma de todos.

 

 

 

 

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Microrrelatos Hiperbreves 2

Publicado por Lascivo en Domingo, 31 agosto, 2008

(Parte 1)

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1) La chaqueta

Cuando se la regaló, era amarilla.

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2) ¿Pintores?

A través de la pared se oían brochazos. Y gritos.

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3) Cabezas

En la isla, todas las cabezas apuntaban en dirección a mí.

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4) El Volcán

No sea que tu lava nos vaya a quemar.

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5) El estudiante

El estudiante murió frente a sus libros, demente por el conocimiento que tenía.

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Lascivo. 31 de Agosto de 2008

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La Flecha de Fuego. Capitulo 6.

Publicado por champinon en Domingo, 31 agosto, 2008

Ver todos los capítulos

Personajes

AURO: Protagonista. Joven enamorado de Esther. Obligado a pactar con el Diablo por el amor de ella.

ESTHER: Novia de Auro. Hija de Paco, el tendero. Ignora los planes de Satanás.

PACO: Tendero del pueblo. Padre de Esther. Moribundo, no sabe cómo es realmente su esposa.

MÓNICA: Mujer de Paco y madre de Esther. Desea que Paco muera pronto para poder heredar.

SILVIO: Hermano pequeño de Esther. 17 años.

ZOA: Hermana pequeña de Auro. Piensa que Silvio es un crío engreído.

NOÉ: Primo de Auro. Ama a Esther en secreto. El primero en pactar con Satán por el amor de Esther. Ha involucrado a Auro en sus planes.

LUCIFER: El Diablo. Señor de las Tinieblas. Farsante y mentiroso. Sus planes son divertirse a costa del sufrimiento de los demás.

Escena 6ª

Escenario: Casa de Esther, Paco, Mónica y Silvio. Habitación de Paco moribundo.

Situación: PACO está somnoliento pero no consigue conciliar el suño debido a los contínuos dolores ocasionados por su enfermedad, presumiblemente la gota. Sigue además preocupado por los recientes acontecimientos sucedidos con su mujer y su hija.

(Aparece la figura de SATÁN entre espesas nubaredas de hmo blanco y polvo)

PACO: (Tosiendo) ¿Pero quién?,… ¿Quién anda ahí?

SATÁN: (Con autoridad) ¡Silencio mortal! Soy Belcebú, el príncipe de las tinieblas, aquel con el poder de la muerte, el ángel del abismo. Eres merecedor de mi visita, así que me presento.

PACO: ¿Cómo?… ¡Fuera de aquí! ¡Vete al infierno de donde te has escapado y a donde perteneces! No me iré contigo aunque tenga que vagar eternamente por este mundo o por el limbo.

SATÁN: (Divertido) ¿Pero qué dices gusano? No vengo a por tí directamente, no es digno de mí desperdiciar mi precioso tiempo con basura. Ya hay gente que hace ese trabajo por mí. La razón que me mueve aquí es otra,… un negocio,… un trato que creo que estarás muy interesado en escuchar.

PACO: No quiero ningún trato contigo. Nada hay que supere mi fe en nuestro Señor. (Sonríe maliciosamente).

SATÁN: (Grita furioso) ¡Estúpido incompetente! Aunque no quieras escuchar, lo harás. Auro y Noé se enfrentaran a muerte al alba por el amor de Esther. ( Paco presta mucha atención con los ojos muy abiertos al oir el nombre de su hija ) El trato es muy sencillo. Yo sé lo que quieres. Yo lo sé todo. Puedo “intervenir” para desequilibrar las fuerzas en favor de Noé. Puedo modificar el futuro de tu queridisima hija. Lo único que pido a cambio es algo de escaso valor, ya que yo esto lo hago por mera diversión. Quiero tu alma.

(PACO medita unos instantes, tratando de asimilar lo que LUCIFER le propone)

PACO: Si lo que dices es cierto. ¿Harás que Noé destruya a Auro,… para siempre?

SATÁN: Hombre, no me gusta intervenir directamente, es un estilo demasiado sucio. Yo “desequilibraré la balanza en favor del que tu prefieras”.

PACO: (Sin pensarlo responde rápidamente) Noé, en favor de Noé. Si. Acepto. Toma mi alma, llévatela. Nada vale ya, sólo para proteger a mi hija, es lo único que de verdad quiero. Acepto.

(SATÁN le ofrece la mano, aunque PACO la mira con recelo, finalmente la acepta y la estrecha con fuerza)

SATÁN: Trato hecho pues. Ahora te diré,… (Gritando) ¡Por qué eres una escoria!.

PACO: (Con cara de miedo y desesperación) Pero,… ¿Qué dices?

SATÁN: Gusano. Auro no es tu hijo, tú sólo eras un amante más de su madre. Incluso yo, en una de mis múltiples formas, era uno de ellos. Al igual que lo soy ahora de tu mujer, que ya no te quiere. Asi pues, además de no tener a nadie. Vas a destrozar la vida de la única persona que te apreciaba. La de tu hija. Has condenado a un pobre inocente, que tuvo la mala suerte de enamorarse de Esther, y además como parte del trato has perdido tu alma, que ahora es mía. LLora infeliz, porque has conseguido lo que nadie más ha hecho, y sobretodo, conseguirás que esa infelicidad continúe allá a donde vaya tu hija, pues la acompañará el hombre al que no ama. Y toda la culpa la tienes tu.

(PACO comienza a llorar desconsolado, mientras LUCIFER de pie a su lado, ríe y se regocija con el sufrimiento del hombre)

SATÁN: Ahora escoria,… Mi pobre siervo infeliz. (Le acaricia la cabeza) Sabes ya todo el mal que el hombre es capaz de hacer por avaricia, pero recuerda lo más importante para tí. Debes cumplir el trato. Además no quisiera que te fueras de la lengua y me fastidiaras mi precioso y cuidadoso plan. Muere ahora y sufre para siempre de tu desdicha eterna,… a mi lado.

(En este momento PACO se desploma sobre su cama, muerto. LUCIFER rie y finalmente desaparece)

Champinon. 27 de Agosto de 2008.

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Me faltas tú

Publicado por pablitomasmadridista en Domingo, 31 agosto, 2008

Porque la primera vez que vi tus ojos supe qué era realmente la belleza, porque algo en mí me dice que es tuyo, porque tú tienes mi corazón, porque me hiciste sentir como nadie lo hizo jamás, porque contigo soy feliz, porque contigo soy el más desdichado también, porque hasta que no se te conoce no se sabe qué es la perfección, porque tu piel es lo mas suave que han recorrido las yemas de mis dedos, porque una sonrisa tuya no tiene precio, porque cada vez que te he visto mi corazón se ha encogido, porque en tu boca esta el mas rico nectar, porque nadie puede presumir de seda habiendo tocado tu pelo, porque te quiero. Por eso estoy así, arrancándome la piel a tiras y a mechones el pelo, la locura se ha hecho dueña de mi porque tú me faltas. Siento como las paredes de mi habitación encogen poco a poco, la luz se apaga dando lugar a la penumbra, la penumbra de mi interior que de sueños esta vacia por tu marcha, porque ya no quiero seguir, porque ya no tengo ilusiones, sólo quiero una cosa, a ti. Si salgo a la calle todo me da vueltas, me siento lapidado por las miradas de los extraños, frio, incómodo…me faltas tú.
El mundo no es el mundo si no estás ahí tú para poner tu sonrisa, de un sitio feliz y agradable ha pasado a ser un lugar frio, sucio, oscuro,tosco e inmundo cuya atmósfera fétida e irrespirable me envenena y me ahoga poco a poco.

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Rebelde

Publicado por alianar en Domingo, 31 agosto, 2008

Doctor, doctor, ¿Puede usted ayudarme?

Es que desde hace unos días… ¡Deseo rebelarme!

Siéntese, siéntese, que parece ser grave

¿Ha probado ya usted algún tipo de jarabe?

He probado ordenador, móvil y teléfono

¡Pero ni el mismísimo televisor me apacigua este deseo!

Valla, valla… La suya es una enfermedad rara,

pues el Ansia de Libertad se creía erradicada

Necesito tomar algo que me quite esta ansiedad

¡Pues para nada yo querría obtener mi libertad!

Pero no se altere usted, que tiene fácil solución,

pues con una tarjeta de crédito de nuevo estará en su sillón.

Póngase el nuevo ADSL, llame a todas horas,

Instalé la televisión por cable y verá como mejora.

Si esto no resultase, y lo suyo fuese crónico,

no tiene más que instalarse el correo electrónico.

Gracias doctor, que ya estaba angustiado,

pues ganas de leer tenía ¡Y era demasiado raro!

Álianar

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Plañidera de estación de autobuses de un barrio perdido en una ciudad desestructurada.

Publicado por comolesjode en Sábado, 30 agosto, 2008

 

En una ciudad en la que las largas distancias en tren, coche, autobús, metro o moto (cambié mi bicicleta por un reloj con cronómetro) no dejan tiempo para pasarte por el hospital a ver a tu abuelita; en una ciudad en la que las largas distancias en tren, coche, autobús, metro o moto (cambié mis alpargatas por las Nike de Gasol –pero de mi talla-) no dejan tiempo para tomarte tranquilamente el café de después de comer con tu madre; en una ciudad en la que las largas distancias en tren, coche, autobús, metro o moto (cambié mis dos gallos por un despertador con radio) no dejan tiempo para cocinar una fabada casera, comerla tranquilamente, digerirla y cagar sin reparar en el tiempo que estás en el cuarto de baño; en una ciudad en la que las largas distancias en tren, coche, autobús, metro o moto (cambié las cartas por un teléfono móvil multimedia) el oficio de plañidera ya no era útil en su concepción antigua, había que renovar la profesión, aire fresco.

 

Por eso en la última reunión mensual de Plañideras S.A. (logré convencerlas para crear la sociedad anónima hace 3 meses) propuse hacer tábula rasa con las viejas tradiciones y adaptarnos a los nuevos tiempos.

 

Tal y como funciona hoy en día el ciudadano de la metrópoli, a nadie le interesa contratar una plañidera para sus muertos, porque en una sociedad “dinámica” (cambié “fría” por “dinámica”, menor sentimiento de culpabilidad, sensación única) lo que no se mueve ya no sirve, se pasa página y a otra cosa mariposa.

 

Se me ocurrió la brillante idea de buscarle el lado positivo al tema de la migración y las largas distancias entre las grandes ciudades (hoy contamos con 457 en todo el territorio nacional), hay mucha gente que se va de una gran ciudad a otra por temas de estudios, trabajo y a veces familia (aunque esto último es menos común en las sociedades “dinámicas”), y las largas distancias en tren, coche, autobús, metro o moto no permitían a los ciudadanos despedir a sus amigos o familiares cuando emigraban. Así que una posibilidad para sacar a flote nuestra empresa podría ser convertirnos en plañideras de estaciones de autobuses y trenes, y por supuesto aeropuertos, una delicia.

 

Aunque me costó convencer a las más veteranas, la idea acabó cuajando.

 

Hoy es mi segunda semana ejerciendo este nuevo trabajo. Estoy en la estación de trenes de largo recorrido Fatocha. Veamos la ficha… Hum. María Teresa (“Maritere” para su familia), 22 años, tren destino Villa Clavos de Cristo, vía 14, se va a estudiar fuera  porque no aguanta a su hermana mayor y quiere escapar de su novio, que parece que la zurra. Hum. Ya la veo. Me acerco a ella, la abrazo, le empapo el hombro con mis lágrimas; ella también llora, pero creo que de alegría por partir de esta ciudad con olor a rata o de risa, la verdad es que al ser tan nuevo este oficio la gente parece que no se lo toma muy en serio, pero bueno, tiempo al tiempo.

 

Cuando se marcha, salgo corriendo con mis zapatillas Nike, llamo a mi gerente, le digo que el trabajo ya está hecho y que por favor, me mande un sms con los datos del próximo cliente y que no tarde, que yo a y 27 finalizo mi jornada y a y 32 cojo el tren para mi casa (a 215 km. de la ciudad).

 

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En Vías de Putrefacción #4

Publicado por Lascivo en Sábado, 30 agosto, 2008

(Este capítulo tuvo una dedicatoria en su día, así que se la voy a mantener. Espero que os guste.

Dedicado a todos los que siguen este relato, especialmente a Champiñón, a Antonio y a Patri (aunque me termine temiendo).

¡Ah! Y para ver el capítulo anterior, aquí.)

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Extracto del diarío de María Martínez Márquez. Estudiante de 2º de la ESO. 14 años.

14 de Abril. Lunes

Hoy no ha sido un buen día. Mi madre me ha llevado al médico porque dice que me pasa algo. El médico no me ha hecho sacar la lengua ni nada, sólo me ha estado hablando. Tampoco tenía bata, como el resto de médicos. Me ha dicho que tenía que comprarme un diario y anotar en él todo lo que me pase, así no me tendrá que recetar ninguna medicación. Y eso estoy haciendo. Tengo que escribir todos los días.

Antes de ir al médico he estado en el instituto, como todos los días. Estoy un poco harta de él. Hay gente que no para de meterse conmigo, y eso no me gusta. A veces lloro en el cuarto de baño.

Pero hay un chico que me gusta. Se llama Carlos y es guapísimo. Aunque no creo que se fije en mí nunca. Creo que no hemos llegado a hablar desde que estábamos en primero de primaria. A lo mejor mañana le digo algo.

15 de Abril. Martes

Hoy ha sido horrible. He hablado con Carlos. Qué tonta he sido. No tendría que haberlo hecho. Soy tonta, tonta, tonta, tonta. Se han reído de mí. Todos. Los odio.

16 de Abril. Miércoles

Los odio.

17 de Abril. Jueves

Hoy, a la puerta del instituto, había un hombre. Era mayor, pero no viejo, como mis padres. Era como mi tío, así que supongo que tendría treinta años. Me ha hablado. Me ha dicho que porqué una chica tan guapa tenía una cara tan triste. He pasado de largo sin mirarle. Qué vergüenza.

18 de Abril. Viernes

Hoy no me ha pasado nada interesante en el instituto. He vuelto a ver a ese hombre a la salida de clase. Le he mirado de reojo y me ha sonreído. Tiene una sonrisa bonita. No he podido evitar ponerme roja. También me ha guiñado un ojo.

El diario me está empezando a aburrir.

21 de Abril. Lunes

¡Hoy he hablado con el hombre que me guiñó un ojo! Se llama Víctor y me ha invitado a un batido. Es supersimpático. Mañana he quedado con él otra vez después de clase. Es muy guapo. Seguro que ninguna de las gilipollas de clase ha salido nunca con un tío tan mayor. Que las jodan. ¡Estoy supernerviosa por mañana!

14 de Mayo. Miércoles

Me quiero morir. No puedo parar de llorar. ¿Por qué me hace esto? ¿Por qué a mí?

15 de Mayo. Jueves

Tengo muchísimo miedo. Hoy mi pis era rojo. Echo de menos a mis padres. El hombre (parte inentendible) violado. Me ha hecho mucho daño. Todos los días lo hace. Yo me siento fatal. Es mi culpa. Es mi culpa.

16 de Mayo. Viernes

Hoy he intentado hacerle daño y se ha enfadado mucho. Me ha vuelto a encerrar aquí. Tengo miedo. (Parte inentendible) -ro morir.

(Parte inentendible. Borrones de tinta)

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Lascivo. 16 de Mayo de 2008

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La Pintura

Publicado por champinon en Sábado, 30 agosto, 2008

Dedicado con especial cariño a Pequadt, quien me ha recordado que todos tenemos un inicio. Este es mi primer relato publicado en internet. Espero k os guste

Aquella mañana el Sol no quería asomarse, tenía pereza de levantarse, no quería ver a las mismas personas de siempre, que a ritmo de monotonía realizaban las mismas tareas en un continuo vaivén rutinario. Las nubes y la lluvía tomaron el relevo, anunciando la llegada de un estado de ánimo algo oscuro y sobretodo, lleno de nostalgia  y de sentimiento por lo que se había dejado atrás.

Kasumi, la niña niebla, observaba a través del cristal mojado los movimientos lentos de Taro a través de su habitación. Había reñido, se daba cuenta una vez más de que las cosas no eran como él quería. El mundo iba en su contra, un alma que quiere dar, pero recibe lo que más odia. Una vez más se daba cuenta de la insignificancia del hombre.

Sonó un ruido fuera, como algo golpeando el cristal… Sólo el  rocío de la mañana sobre las plantas y la niebla típica de Tokio le acompañaban en sus pensamientos. Entonces recordó,…

Aquellas voces que suplicaban, el sufrimiento constante por la pérdida, el sentimiento de causa, la insignificancia del hombre…frente aquello que crea. Rompió a llorar…

Kasumi entró entonces en la habitación, bailando suavemente entre las rendijas minúsculas del vano de vidrio. Se acercó a Taro. No podía entender que aquella persona se recostara de aquella manera, pareciera que necesitara algo, algo que ella pudiera proporcionarle…

Taro sintió frío, levantó la vista con los ojos enrojecidos por el llanto, no vió nada pero se incorporó, miró a través del cristal y dijo en voz alta un nombre, Sumiko (la niña permanente), en una invocación a la nostalgia, intento vano de alcanzar lo que una vez conoció. De nuevo lloró.

Entonces fue cuando Kasumi tuvo necesidad de arropar a ese hombre, sintió por primera vez algo, tristeza, comprensión, humanidad,… Se acercó a Taro y le rodeó con sus cortos brazos, no entendía porque pero en el fondo pensaba que aquello serviría para algo. Su roído vestido gris acariciaba el rostro mojado de Taro debido al correr de las lágrimas.

Taro continuó llorando durante minutos, recostado como estaba sobre la cálida tarima de su cuarto, con sus brazos agarrando las rodillas en un intento de sentirse acompañado y de evitar el frío que le causaba el recuerdo de lo pasado.

Finalmente se levantó, -decididamente hace hoy un día malo, y frío- pensó; Entonces salió del cuarto y fue directamente a la última habitación. Hacía años que no traspasaba aquella puerta, sin embargo Taro sentía que ese día tenía el valor y la confianza necesaria para hacerlo,…Se paró, acercó la mano lentamente al pomo, medio giro a la izquierda…

La puerta chirrió mientras se abría, y de repente cien millones de olores, doscientos de sentimiento y otros tantos de antiguas vivencias le alcanzaron cual ventisca gélida azota el rostro del pionero perdido en la nieve. Sintió deseos de retroceder. Sus piernas, inmóviles, parecían no responder,… Agarró el pomo dispuesto a cerrar la puerta, convencido de que su vida no era aún lo completa que habría esperado, que su mente no estaba adaptada a su situación y sobretodo que el mundo no estaba preparado para lo que detrás de aquella puerta se escondía.

Kasumi vió toda la escena, le resultó graciosa, echó a reír… Entonces cuando se percató de que el hombre cerraba la puerta lentamente, sintió de nuevo. Pena, ira, humanidad,… Empujó al hombre sin pensarl, con ambas manos, con toda la fuerza que pudo sacar en ese instante de sus cortos y enclenques bracitos.

Taro rodó por el suelo, pensando que su torpeza y algún objeto en el suelo le habían jugado una mala pasada,… al levantase lo vió…

El lienzo en blanco que nunca empezó, pero siempre sintió haber acabado se encontraba frente a sí; sin pensar tomó la brocha vieja y deshilachada, el color azul, y su mano guió los movimientos que iban trazando pequeñas muestras de emociones y sentimientos sobre la superficie blanca.

Cuando acabó, Kasumi comprendió lo que era la humanidad, se dió la vuelta y sefue como había venido, estaba cansada y además un fuerte pensamiento habitaba en su cabeza,… el mismo que Taro tenía en todo momento,… Por ello entendió lo que de verdad era la humanidad.

¿cuál era el sentimiento?,  ¿porqué no mirar mejor el cuadro de Taro?

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En Vías de Putrefacción #3

Publicado por Lascivo en Viernes, 29 agosto, 2008

(Aquí está el capítulo 3. Si os quedásteis sin saber qué pasaba, aquí tenéis el anterior)

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Estoy en la iglesia. Un pequeño cuchitril en medio de la ciudad. Con sus escasos seis ó siete bancos y un pequeño altar, este antro apenas logra convencer a cuatro viejas de que vengan de higos a brevas a rezar por sus maridos enfermos o muertos.

¿Qué busco? Busco el perdón. He pecado, y como pecador, he de confesarme. El cura tiene un aspecto bastante desaliñado, con el pelo negro teñido, y la cara que, pese a mostrarse delgada, tiene colgando una pequeña papada. Unas pequeñas manchitas blancas adornan la sotana, a la altura de la cadera. El confesionario da verdadero asco. Cuando me siento, noto que lo he hecho encima de algo pegajoso. Tampoco es que me importe demasiado.

- Hola, padre.

Una tos seca se oye, dando paso a la voz del cura, cascada por el alcohol, el tabaco y quién sabe qué más.

- Hola, hijo mío. Ave María purísima.

- Padre, busco perdón, porque he pecado.

- Golfo del Diablo. ¿Cuántas van ya?

- Este año van cinco. Ja, ja, ja. Cinco ángeles caídos.

La voz del cura cambia, mostrándose más jovial.

- Hijo de la gran puta. Llevas una más que yo.

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Lascivo. 29 de Abril de 2008

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El ¿último? mensaje de Yaveh

Publicado por Lascivo en Viernes, 29 agosto, 2008

(Niño, enciende esto, que voy a comunicarme.)

(‘Zummm’.)

(‘Top’, ‘top’, ¿Hola? ¿Hola? Sssí. Funciona ya, ¿no? Vale, vale.)

¡Humanos! Esteee… ¡Soy Dios otra vez! Eeeh… ¡Oídme bien!

(Sube el volumen, chico, y pon más reber, que da más yuyu.)

¡Hombres y mujeres! ¡El fin del mundo! ¡El fin del mundo no ha llegado aún!

(Más reber, más.)

Hace poco me dirigí a vosotros, diciéndoos que el fin de toda vida se acercaba. ¡Pues bien! ¡Veréis que soy un dios de misericordia! ¡He decidido perdonaros!

(Que sí, que sí, ya voy…)

Eeeh… ¡Bien! Aquí hemos retocado el presupuesto. ¡Vais a poder vivir, humanos! ¡Aleluya!

(Ya, ya, lo de aleluya queda muy flipado, pero… ¡Bueno, tú a la tuyo, chaval!)

Este… ¡Como os decía! Nos hemos ajustado el cinturón. Ahora podréis vivir. ¡La crisis también afecta al cielo! Pero os hemos quitado algunas cosillas. ¡Sólo una, en verdad! Pero creedme, no es importante comparado con vuestras vidas.

(Que ya voy, que ya voy… Vuelve a meterme prisa y te mando al Infierno a hacer trabajos sociales.)

¡Os vamos a quitar… el magnetismo! Todos los imanes dejarán de funcionar. ¡Es un buen precio a pagar, hijos míos! Todavía no sé para qué queríais tantos trastos pegados a las neveras. Tanta brújula. ¡Y tanto acelerador de partículas! ¿Qué queréis, ser Yo?

(Sí, sí, que no se me olvida, chico.)

¡Ah! Notaréis que muchos pájaros estarán un poco desorientados, y dejarán de emigrar. ¡Pero es el precio a pagar, humanos!

Hale, sed buenos y tal. ¡O vendré y me llevaré a vuestros primogénitos!

¡Ja, ja, ja! ¡Es broma!

(Siempre cuela esa amenaza, je, je.)

(Venga chico, cierra esto, que bastante les hemos dado la brasa ya. Tengo unas ganas de tumbarme en el sofá… ¡Y tráeme otra cerveza, coño! ¡Que ésta se ha quedado tibia!)

(‘Zummm’, ‘plip’.)

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La Wiki de SOPA DE RELATOS

Publicado por Sopa de Relatos en Jueves, 28 agosto, 2008

Hemos creado una wiki para que a todos os sea más fácil navegar por esta web.

Allí hemos puesto un listado de autores y sus obras, hemos organizado las votaciones, etc.

Esperamos que os sea útil para conocer aún mejor este blog.

Haced click aquí para acceder a la wiki, o también podéis clickar en el link que hemos puesto en la barra lateral izquierda, bajo la dirección de contacto.

¡Un saludo muy grande!

El equipo administrativo de SOPA DE RELATOS

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Michelangelo Merisi da Caravaggio

Publicado por Pequadt en Jueves, 28 agosto, 2008

Finales de Mayo de 1606. Caravaggio se encuentra delante de su espejo, con el entrecejo fruncido y la mirada desafiante de un loco perturbado. Porta una espada en una mano y una daga en la otra. Golpea repetidas veces a un rival imaginario. Por cada golpe lanza un grito amenazador, lleno de furia. Por cada grito, su cara se perfila más grotesca aun, con más odio. Cuanto más odio acumula en su cuerpo, más furiosos son sus golpes. Este círculo repetitivo se produce una y otra vez hasta dejarle exhausto.

Ranuccio Tomassoni le ha desafiado. No abiertamente, pero él se lo ha buscado. Le ha puesto la zarpa encima a Antonieta della Rossa, amante de Caravaggio. Caravaggio, de personalidad problemática y con el orgullo gravemente herido, ha desafiado a un duelo no legal a Tomassoni cerca de las pistas de tenis de la Via della Sdrofa.

Tomassoni es conocido en toda Roma por ser un hombre de negocios. Unos negocios bastante turbios. Entre otras cosas, es el chulo de muchas de las rameras de la ciudad. Entre ellas está Antonieta. Además, es un espadachín famoso.

Por el contrario, Caravaggio es sólo un pintor. Si bien tiene a los mecenas más poderosos de su parte, de poco le servirán en el duelo.

Ha llegado la hora. Caravaggio llega el primero junto con dos amigos. Tomassoni llega junto con tres. Los dos rivales no median palabra alguna. No son necesarias. La expresión facial de Caravaggio está llena de ira y rabia, con una mirada de locura muy psicótica. Tomassoni permanece tranquilo, casi despreocupado. No es su primer duelo. Más bien, la experiencia le precede.

Con un grito de guerra, Caravaggio carga con sus armas alargando los brazos e inclinando ligeramente el cuerpo hacia delante para asestar un golpe más potente. Por su parte, Tomassoni da un simple paso hacia atrás y le esquiva como a un niño furioso.

La balanza está muy desequilibrada. Se trata de una batalla entre la bestia contra su domador. Una bestia cegada por los celos, incapaz de pensar una táctica de combate, mientras que el domador la evita con todos sus años de práctica.

Caravaggio agarra con más fuerza sus armas, poniéndose  blancos sus nudillos, y arremete contra su contrincante repetidas veces. Tomassoni ni se despeina. Esquiva todos y cada uno de los ataques con cierta gracia, aguardando a que Caravaggio baje la guardia.

No tiene que esperar mucho. En uno de sus golpes, Caravaggio deja su espalda desprotegida. Sin pensarlo dos veces, Tomassoni le asesta un golpe de gracia dirigido a un riñón. Para su sorpresa, Caravaggio interpone tórpemente su espada entre su espalda y el ataque letal, provocando un ruido ensordecedor al chocar los dos metales. Al siguiente movimiento, Caravaggio hunde su afilada daga en las vísceras de su enemigo.

Tomassoni cae al suelo. Todo el mundo mira expectante a Caravaggio, haciéndose un silencio sepulcral. El silencio se rompe cundo Caravaggio se da cuenta de que su contrincante no se puede levantar. Un chillido lleno de odio y de sed de sangre, propio del diablo, brota de la garganta de Caravaggio, dejando mostrar sus dientes desalineados y amarillentos, por los que salen cientos de perdigones de saliva que salpican a su víctima. Tomassoni respira angustiadamente, suplicando por su vida. Sus amigos no se atreven a intervenir.

Finalmente Caravaggio hunde su espada en el torso de Tomassoni y la saca babeante de sangre. El gesto de Caravaggio es de puro regocijo, con una mirada cruel y una sonrisa diabólica. Después de mirar en este estado a Tomassoni y a sus esbirros, se marcha junto con sus amigos.

Tomassoni es llevado a su casa, donde confiesa por última vez para limpiar su pecadora vida. Minutos después muere desangrado.

Caravaggio logra desaparecer gracias a sus mecenas. Por toda Roma cuelgan unos carteles con dos frases muy breves pero impactantes:

“Se busca a Michelangelo Merisi da Caravaggio por asesinato.
Trae su cabeza en un cesta y serás recompensado.”

 

Autor: Germán Pérez Campo, 28 de Agosto del 2008. Basado en hechos y personajes históricos, exceptuando a “Antonieta della Rossa”, que no se conoce su nombre verdadero.

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